Tuesday, October 28, 2025

🕊️ Morir en Camino a Roma: La Calma Después del ENARM

ID 106720704 @ Paolo De Gasperis | Dreamstime.com

La desesperanza es un estado mental... No proviene de las circunstancias externas, sino de nuestras percepciones internas.

En este clima frío y álgido que sigue al XLIX Examen Nacional de Residencias Médicas, se percibe un sentimiento ubicuo de tristeza y desesperación entre quienes no obtuvimos el lugar deseado para cursar una residencia. Muchos compartimos las mismas dudas y pensamientos: ¿Qué hago ahora con mi vida? ¿Cómo lidio con el fracaso? ¿Debería elegir otra especialidad?

Siendo enteramente franco, siempre quise visualizarme siguiendo la práctica estoica del Premeditatio Malorum —anteceder y predecir las desgracias posibles ante uno mismo—; sin embargo, eso no minimizó mi pesar al confirmar que no sería aspirante a Oftalmología durante la primera vuelta de este proceso de selección.

Sabiendo de antemano que estaba fuera del juego, decidí hacer valer mis datos de inicio de sesión y verlo con mis propios ojos. Después de todo, mi padre siempre decía que “en vísperas nadie muere”, y un amigo me recordaba “no tirar la toalla hasta que veas los números en ceros”. Para sorpresa de nadie, ni Oftalmología ni Otorrinolaringología contaban con plazas disponibles a nivel nacional. Habiendo estado posicionado en el bloque 28 (al menos 2700 personas antes de mí), resultaba iluso pensar que mi puntaje bastaría para alcanzar una plaza en cualquiera de las dos, considerando el número total ofertado. Pero, de nuevo, en vísperas nadie muere.

Gracias a la práctica estoica, aquello fue algo esperado; lo inesperado fue observar la gran disponibilidad de plazas a las que tenía acceso en ese momento. Podía elegir virtualmente cualquier especialidad, en cualquier estado… Cualquier especialidad, menos la que yo quería.

Habiendo estado en la cima del mundo, uno no puede más que sentir una profunda calma; una calma que no nace de la ausencia de turbulencia exterior, sino del deseo de anclarse a algo, de encontrar un semblante de paz en medio de la tormenta. No esperando que termine el conflicto, sino aceptando con serenidad mi destino. En mi mente resuena la visión dicotómica de Epicteto sobre el control: “Hay cosas bajo nuestro control y cosas que no lo están...”

Puedo afirmar, fortuitamente, que aunque estuve tentado a elegir otra especialidad, ya había contemplado la posibilidad de este desenlace. Tal como enseñó Séneca: El hombre que ha anticipado la llegada de los problemas les quita su poder cuando llegan. Siempre estuve mentalmente dispuesto a repetir ENARM, si fuera necesario. Y así, aunque no elegí plaza durante esta primera vuelta, estoy satisfecho con mi decisión.

¿Qué consejo puedo ofrecerme a mí mismo y a quienes estén en la misma situación? Lo que coloquialmente se dice como “no ser tibios.”

Mi sueño ha sido claro desde hace años, desde que decidí cursar Medicina en lugar de terminar mi primera licenciatura. Si no es Oftalmología, no lo quiero.

Hago esta observación desde el privilegio: el privilegio de haber podido contar con esta claridad mental desde hace años, misma que guía mis actos y bajo la cual estoy dispuesto a repetir un proceso tan agotador como el ENARM (de ser necesario). Y si bien mucho se ha dicho sobre el “chapulineo”, mi consejo sigue siendo el mismo para quien pueda beneficiarse de él: Ten compromiso. No seas tibio.

“Y si te encuentras tan apartado de tu sendero que has de morir antes de llegar a tu destino soñado, dichoso será aquel que muera en el camino.”


Autor: Paúl Vázquez
Fecha: Octubre 2025
Etiquetas: ENARM, Estoicismo, Medicina, Oftalmología, Reflexiones Médicas, Motivación

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