Friday, January 2, 2026

🧱 El Obstáculo es el Camino

Dedicatoria
A mi padre (de quien hoy es cumpleaños🍰),
quien me enseñó —mucho antes de la medicina—
que el estudio, la constancia y la disciplina no son un castigo, sino una forma de responsabilidad con uno mismo y con los demás.
“El impedimento a la acción hace avanzar a la acción. El obstáculo es el camino.”

Nota: Esta entrada es una reflexión original inspirada en el artículo Med School Metaphor: Pancakes Every Morning de Topher (pseudónimo), publicado en el blog The Rumors Were True.

Esta publicación no constituye una traducción ni una adaptación del texto original. El contenido que sigue es una elaboración propia dirigida a lectores de habla hispana.

Existe una creencia ampliamente extendida (y pocas veces cuestionada) de que la medicina se debe aprender a base de fuerza bruta: mediante la acumulación constante y casi violenta de información, bajo la idea de que quien más contenidos absorbe es, por definición, quien mejor médico llegará a ser. Se asume que el conocimiento es algo que se debe comer y comer hasta llegar a la saturación, pero basta poner un pie en un entorno clínico para darse cuenta de que no es suficiente ser quien más se atraca de información, sino quien mejor sabe utilizarla.

Estas metáforas, algo crudas al comparar el conocimiento con los alimentos y la capacidad gástrica con la retención de información, pueden parecer descabelladas —incluso ingenuas— para quien es ajeno al mundo de la medicina. No obstante, lejos de ser una analogía exagerada, describen con notable precisión lo que ocurre entre los pasillos de las facultades y los pabellones hospitalarios: estudiantes exhaustos, saturados de datos, pero aún inseguros al momento de tomar decisiones frente a un paciente real.

En la práctica clínica, el mensaje se vuelve evidente. Siguiendo con las metáforas digestivas, podríamos decir que la náusea sin vómito no sirve de mucho: el estudiante que ha leído innumerables libros no es necesariamente más diestro que aquel que leyó el libro correcto en el momento oportuno. En medicina, rara vez es suficiente “saberlo todo”; lo verdaderamente determinante es saber actuar, y tener la madurez para hacerlo con responsabilidad.

Desde luego, el desconocimiento absoluto tampoco es una opción. Quien jamás se ha preparado académicamente difícilmente podrá ofrecer los cuidados adecuados a un paciente que, en ese instante, se encuentra literalmente a merced de su criterio médico. El conocimiento es indispensable, pero su valor real no es únicamente teórico: se manifiesta cuando es operativo, cuando permite resolver con lo que se sabe.

La sabiduría, el razonamiento clínico y la comprensión profunda de la enfermedad son condiciones necesarias para aliviar al enfermo. Pero también lo es la capacidad de responder cuando la situación lo exige. Una fractura puede requerir estudios de imagen, analgesia, inmovilización o incluso cirugía; sin embargo, en el periodo inmediato, conocer y ejecutar correctamente una maniobra de reducción puede marcar una diferencia sustancial en el pronóstico del paciente. En medicina, el conocimiento cobra sentido cuando se traduce en acción. No es casual que, una y otra vez, resurja la idea de que el conocimiento es poder.

Existe un dicho coloquial muy repetido en mi ciudad: el perico, donde sea, es verde. Aunque sencilla, la frase remite a una idea profunda ya formulada en textos antiguos: aquello que es valioso conserva su esencia, incluso en ausencia de reconocimiento.

“La esmeralda, aunque nadie la alabe, no deja por ello de ser esmeralda; conserva su propio valor.”

Desde otra perspectiva, Heráclito de Éfeso concebía la tensión entre los contrarios como constitutiva del ser. Aplicado a la formación médica, esto nos recuerda que el estudio no garantiza la infalibilidad, pero su ausencia sí garantiza la insuficiencia. El estudioso sigue siendo humano: falible, sujeto a errores y a días difíciles. Sin embargo, su preparación le otorga mejores condiciones para responder con prudencia y eficacia. El ignorante, en cambio, siempre estará mal preparado.

De esta tensión surge una reflexión central: el estudio no asegura la excelencia, pero sin él, la excelencia es imposible. La formación constante, aunque imperfecta, permite que el bien que el médico puede aportar a la humanidad trascienda sus límites individuales.

Como profesionales de la salud (o aspirantes a serlo), debemos mantenernos actualizados no solo por exigencia académica, sino por responsabilidad moral. La medicina es, ante todo, una vocación orientada al cuidado del prójimo.

Humanidad sin responsabilidad es imprudencia;
responsabilidad sin humanidad es deshumanización.

“El hombre que no lee no tiene ventaja sobre el hombre que no sabe leer.”


🥞 El texto original “Med School Metaphor: Pancakes Every Morning” fue publicado en inglés y se encuentra disponible en:

Fecha: Enero 2026
Etiquetas: Año nuevo, Medicina, Estoicismo, Dedicatoria, Clínico, Reflexiones

Saturday, December 27, 2025

💊 Entre recetas y decisiones: Un mes, una retrospectiva

Al hombre se le puede quitar todo excepto una cosa: la última de las libertades humanas, la elección de la propia actitud ante la adversidad, decidir el propio camino.” 

Este 26 de diciembre cumplí exactamente un mes laborando en el consultorio de Fundación Best. En retrospectiva, puedo afirmar con honestidad que ha sido una experiencia profundamente grata y, sobre todo, formativa. No sería del todo honesto de mi parte decir que todo ha sido fácil, pues han existido momentos difíciles, errores inevitables, decisiones complejas y situaciones en las que la incertidumbre se impone y uno se enfrenta, sin filtros, a sus propios límites.

Uno de los casos que más me marcó ocurrió en plena víspera de Navidad. Se trató de un paciente joven, cursando la cuarta década de la vida, que acudió por una lesión lingual. Tras realizar una anamnesis detallada y una exploración física exhaustiva, fue necesario informarle que presentaba factores de riesgo y hallazgos clínicos atípicos que ameritaban valoración por segundo nivel y estudios de seguimiento, con la posibilidad de una biopsia excisional. En otras palabras, en plena Nochebuena le daba informes de salud a un paciente que era necesario descartar la posibilidad de cáncer.

Fue una noticia bastante difícil para el paciente, quien necesitó tomarse unos momentos para asimilarla; y debo admitir que, una vez concluida la consulta, yo también los necesité... Lo cierto es que si bien se cumplió con la labor como médico de primer nivel de atención al realizar una referencia oportuna a Otorrinolaringología, también es cierto que uno no deja de ser humano

La empatía no es un defecto del médico; es una condición indispensable para ejercer con dignidad. Compartir el temor, el sufrimiento y el dolor del paciente no vuelve al médico menos competente; por el contrario, lo vuelve capaz de comprender verdaderamente al enfermo y a su familia.

Si bien nos vuelve vulnerables, es precisamente esa vulnerabilidad una fortaleza que, lejos de debilitarnos, nos permite ejercer la medicina con un amor profundo por la vida y un respeto sincero por la muerte.

Durante mi formación, recuerdo con claridad mis rotaciones en urgencias pediátricas. Presencié la muerte de múltiples pacientes infantiles a pesar de los máximos esfuerzos del equipo médico, muchas veces por causas completamente ajenas a nuestra capacidad de intervención, como accidentes automovilísticos o intoxicaciones por sustancias como el maldito fentanilo. En esos escenarios, el duelo no es una opción inmediata.

El trabajo no se detiene: una vida se apaga, pero muchas otras dependen de que tú continúes. Es una realidad dura, silenciosa y poco discutida.

Guardo una anécdota particularmente cruenta. Mi último acto de humanidad hacia uno de mis pacientes que trágicamente perdió la vida a causa de complicaciones derivadas de un traumatismo craneoencefálico grave fue ayudar a suturar y lavar sus heridas con agua y jabón quirúrgico (escalpelamiento), para que sus padres pudieran despedirse de él en las mejores condiciones posibles.

En ese momento, resonaron en mi mente las palabras que un colega había compartido conmigo recientemente, que evocaban una idea profundamente arraigada en la tradición médica y que Mijaíl Bulgákov retrata con crudeza entre los relatos descritos en Diario de un joven médico:

“Cuando el médico no puede sanar, puede consolar.”

Asumiendo plenamente el riesgo de sonar ridículo o soberbio, portar la bata blanca tiene un costo invisible del que rara vez se habla y que casi nunca se reconoce: el daño moral. No aparece en los contratos ni en los talones de pago de las becas, pero se acumula con cada decisión difícil, con cada noticia complicada y con cada silencio que pesa.

Te acompaña al salir de guardia; se manifiesta cuando estás distante con tu familia o tu pareja, te nubla la cabeza y a veces no te deja siquiera concentrarte, aparece de nuevo cuando cae la noche y ya no puedes evadirlo más y tienes que enfrentarte a aquellos casos que aún no logras procesar. Quizá pudiste hacer algo diferente, o quizá no había nada que pudieras hacer. Quizá sea tiempo de perdonarse a uno mismo por ser humano y concederse el derecho de continuar viviendo, avanzando cada día con la intención honesta de hacerlo un poco mejor que ayer.

Lo cierto es que la labor médica no es (ni ha sido nunca) lucrar con la enfermedad ni beneficiarse del sufrimiento ajeno, contrario la creencia injusta que "la medicina es un negocio." Como ya se señalaba en un texto clásico de la Medicina Interna:

“No hay mayor oportunidad u obligación que pueda tocarle a un ser humano que convertirse en médico.”

Aun cuando no siempre me he sentido completamente preparado, he procurado guiar mis actos con ética profesional, principios firmes y valores claros, buscando ofrecer lo mejor de mí para cada paciente que cruza la puerta de aquel consultorio sobre el Boulevard Manuel J. Clouthier, donde los casos atípicos, extremos y raros se han vuelto parte del pan de cada día.

Asma, varicela, síndromes geriátricos, lesiones cutáneas y de tejidos blandos de dudosa etiología, retiro de puntos, consulta por insomnio, ansiedad, sobrepeso y obesidad, mialgias, artralgias, fiebre sin foco, petequias...

Porque, al final, la medicina no solamente se limita a resolver gripas, cefaleas o diarreas. Ejercerla implica algo más profundo que copiar y pegar recetas desde una plantilla o machote, es sostener decisiones humanas en escenarios igualmente humanos.

«Porque el único refugio seguro en el mar agitado y turbulento de la vida consiste en no vivir perturbados por lo que el porvenir pueda traer, sino en permanecer firmes y serenos, dispuestos a recibir de frente —sin evasión ni temor— todo aquello que la fortuna decida imponernos.»

 — Séneca, Cartas morales a Lucilio (Cartas de un Estoico)
Autor: Paúl Vázquez
Fecha: Diciembre 2025
Etiquetas: Primer mes, Medicina, Estoicismo, Consultorio médico, Clínico, Reflexiones

Thursday, December 4, 2025

🌅 Crónica de un Nuevo Camino: Mi Vocación

“Donde no hay visión, el pueblo se desenfrena; pero bienaventurado es el que guarda la ley.” — Proverbios 29:18

El pasado martes 25 de noviembre obtuve finalmente mi cédula profesional como médico general. Apenas un día después, a primera hora de la mañana, ya me encontraba sentado en las oficinas locales de Fundación Best firmando contrato para iniciar labores esa misma tarde en un consultorio anexo a farmacia. Un inicio inmediato, casi abrupto, pero profundamente necesario.

En días como estos, uno comprende, con crudeza pero también con claridad, que nadie vendrá a construir tu camino. Hay que abrirlo. Hay que insistir. Hay que seguir andando.

Es complejo, a veces para un recién egresado abrirse paso en un entorno hostil, cambiante y competitivo. Y lo admito: trabajar en un consultorio anexo a farmacia no es glamuroso ni te da prestigio. También despierta miradas de desdén y gestos de lástima que vienen acompañadas por frases condescendientes. Lo he visto. Lo he sentido. Ya me lo han contado y ya lo he vivido. Desde terceros, en el diálogo con los colegas y también, ocasionalmente,  hasta de algunos pacientes.

Pero el poco tiempo que he pasado en ese pequeño consultorio me ha recordado una verdad simple y poderosa: la medicina, en su forma más pura, no necesita adornos — una disciplina humana, austera y profundamente real, que exige presencia, criterio y carácter.

  • Resolver problemas reales en tiempo real.
  • Escuchar con atención.
  • Decidir con claridad.
  • Prescribir con criterio.
  • Actuar con ética incluso cuando nadie está mirando.
  • Tolerar la frustración.
  • Permanecer firme.

Tan solo siete días de trabajo han sido suficientes para comprender que esta oportunidad —lejos de lo que muchos han intentado hacerme creer que es poca cosa— me exige destilar toda mi formación médica a favor del prójimo. Me asombra todo el conocimiento práctico que he tenido que memorizar en tan poco tiempo para poder. Este trabajo, el cual resulta "demasiado sencillo" para algunos, cada día me sorprende, me transforma y me beneficia. Me está convirtiendo en un mejor médico y, más aún, en un mejor ser humano

Y es ahí, entre cada paciente al que puedo ayudar, dónde encuentro una especie de calma sagrada, una confirmación silenciosa de parte de Dios, que estoy justo en el lugar exacto donde debo estar.

“Todas las cosas tienen dos asas: una por la cual pueden sobrellevarse y otra por la cual no.

Si alguien te hace daño, no tomes el asunto por el asa del agravio, pues así la carga es intolerable; tómalo por el asa de la fraternidad, de lo compartido, de lo humano.

Solo entonces podrás cargarlo.”

La vida cambia cuando cambia el enfoque. La madurez llega no por evitar las dificultades, sino por aprender a tomarlas por el asa correcta.

Ayer una puerta se me cerró. Pero muchas más se abrieron. Y hoy camino hacia ellas con serenidad.

“Las cosas no se mueven por sí mismas; nada se mueve si nadie se mueve.”

Autor: Paúl Vázquez
Fecha: Diciembre 2025
Etiquetas: Nuevos comienzos, Medicina, Estoicismo, Consultorio médico, Clínico, Reflexiones

Monday, November 17, 2025

✨ Anuncio: Simulador Ángel (EGEL Medicina)

White Rabbit - Luz Tapia
"White Rabbit" – Créditos: Luz Tapia

“Un buen examen puede abrirte puertas. Pero una buena preparación puede cambiarte la vida.”

Tras pasar meses llenando el pizarrón de ideas dispersas, bocetos y tras mucha reflexión, hoy quiero compartirles un anuncio importante: estoy desarrollando un nuevo proyecto, un simulador para el Examen General para el Egreso de la Licenciatura (EGEL Plus) en Medicina.

Mientras que para el Examen Nacional de Residencias Médicas ya existe un ecosistema completo de cursos, plataformas, bancos de reactivos y simuladores, el EGEL no cuenta con un equivalente sólido, accesible y confiable. A pesar de ser un examen que miles de estudiantes deben presentar cada año, no existe una herramienta que se haya consolidado como referencia.

¿Qué es Simulador Ángel?

Simulador Ángel nace con una finalidad simple pero ambiciosa: crear un simulador con estructura realista, retroalimentación útil y un banco de reactivos cuidadosamente construido.

No solo quiero ofrecer preguntas. Quiero ofrecer libertad, contexto, razonamiento clínico y una guía que ayude a cada estudiante a prepararse exitosamente para resolver su examen profesional sin sacrificar tiempo valioso de preparación para el ENARM.

¿Qué podrás esperar?

📝 Simuladores completos basados 100% en la estructura EGEL Medicina
Con diseño, tiempos y distribución similares al examen real.

🎯 Retroalimentación formativa (0% paja)
Explicaciones claras, áreas de mejora y razonamiento detrás de cada respuesta.

📚 Banco de reactivos en expansión
Actualizado, alineado con lineamientos y diseñado para crecer día a día.

🚀 Accesibilidad y claridad
Un formato simple, directo y hecho por médicos que vivimos el proceso de primera mano.

Estado actual del proyecto

Simulador Ángel se encuentra actualmente en fase de:

  • Construcción inicial del banco de preguntas
  • Diseño del primer prototipo del simulador
  • Creación de categorías y dominios EGEL
  • Preparación para reclutar testers

Aún no está listo. Pero está avanzando.

Lo que viene

Durante las próximas semanas compartiré aquí mismo:

Este es solo el primer anuncio de muchos.

“Todo proyecto grande comienza con una simple declaración: voy a hacerlo.”


Autor: Paúl Vázquez
Fecha: Noviembre 2025
Etiquetas: EGEL Medicina, Simuladores, Banco de preguntas, Educación Médica, Simulador Ángel, Avisos

Tuesday, October 28, 2025

🕊️ Morir en Camino a Roma: La Calma Después del ENARM

ID 106720704 @ Paolo De Gasperis | Dreamstime.com

La desesperanza es un estado mental... No proviene de las circunstancias externas, sino de nuestras percepciones internas.

En este clima frío y álgido que sigue al XLIX Examen Nacional de Residencias Médicas, se percibe un sentimiento ubicuo de tristeza y desesperación entre quienes no obtuvimos el lugar deseado para cursar una residencia. Muchos compartimos las mismas dudas y pensamientos: ¿Qué hago ahora con mi vida? ¿Cómo lidio con el fracaso? ¿Debería elegir otra especialidad?

Siendo enteramente franco, siempre quise visualizarme siguiendo la práctica estoica del Premeditatio Malorum —anteceder y predecir las desgracias posibles ante uno mismo—; sin embargo, eso no minimizó mi pesar al confirmar que no sería aspirante a Oftalmología durante la primera vuelta de este proceso de selección.

Sabiendo de antemano que estaba fuera del juego, decidí hacer valer mis datos de inicio de sesión y verlo con mis propios ojos. Después de todo, mi padre siempre decía que “en vísperas nadie muere”, y un amigo me recordaba “no tirar la toalla hasta que veas los números en ceros”. Para sorpresa de nadie, ni Oftalmología ni Otorrinolaringología contaban con plazas disponibles a nivel nacional. Habiendo estado posicionado en el bloque 28 (al menos 2700 personas antes de mí), resultaba iluso pensar que mi puntaje bastaría para alcanzar una plaza en cualquiera de las dos, considerando el número total ofertado. Pero, de nuevo, en vísperas nadie muere.

Gracias a la práctica estoica, aquello fue algo esperado; lo inesperado fue observar la gran disponibilidad de plazas a las que tenía acceso en ese momento. Podía elegir virtualmente cualquier especialidad, en cualquier estado… Cualquier especialidad, menos la que yo quería.

Habiendo estado en la cima del mundo, uno no puede más que sentir una profunda calma; una calma que no nace de la ausencia de turbulencia exterior, sino del deseo de anclarse a algo, de encontrar un semblante de paz en medio de la tormenta. No esperando que termine el conflicto, sino aceptando con serenidad mi destino. En mi mente resuena la visión dicotómica de Epicteto sobre el control: “Hay cosas bajo nuestro control y cosas que no lo están...”

Puedo afirmar, fortuitamente, que aunque estuve tentado a elegir otra especialidad, ya había contemplado la posibilidad de este desenlace. Tal como enseñó Séneca: El hombre que ha anticipado la llegada de los problemas les quita su poder cuando llegan. Siempre estuve mentalmente dispuesto a repetir ENARM, si fuera necesario. Y así, aunque no elegí plaza durante esta primera vuelta, estoy satisfecho con mi decisión.

¿Qué consejo puedo ofrecerme a mí mismo y a quienes estén en la misma situación? Lo que coloquialmente se dice como “no ser tibios.”

Mi sueño ha sido claro desde hace años, desde que decidí cursar Medicina en lugar de terminar mi primera licenciatura. Si no es Oftalmología, no lo quiero.

Hago esta observación desde el privilegio: el privilegio de haber podido contar con esta claridad mental desde hace años, misma que guía mis actos y bajo la cual estoy dispuesto a repetir un proceso tan agotador como el ENARM (de ser necesario). Y si bien mucho se ha dicho sobre el “chapulineo”, mi consejo sigue siendo el mismo para quien pueda beneficiarse de él: Ten compromiso. No seas tibio.

“Y si te encuentras tan apartado de tu sendero que has de morir antes de llegar a tu destino soñado, dichoso será aquel que muera en el camino.”


Autor: Paúl Vázquez
Fecha: Octubre 2025
Etiquetas: ENARM, Estoicismo, Medicina, Oftalmología, Reflexiones Médicas, Motivación

Thursday, October 23, 2025

👨🏻‍⚕️ ¿Quíen soy yo?

¿Trabajando duro o durando en el trabajo?
Créditos: Donato Rivera Portugal

¡Bienvenidos a mi blog!

Mi nombre es Paúl Axel Vázquez Camacho y soy médico general egresado de la Universidad Autónoma de Sinaloa.
Creé este blog para compartirles un poco sobre filosofía, medicina, reflexiones y un poco más.
Espero que disfruten su estancia por acá :)

🧱 El Obstáculo es el Camino

Dedicatoria A mi padre (de quien hoy es cumpleaños 🍰 ), quien me enseñó —mucho antes de la medicina— que el estudio, la constancia y la ...